jueves, 15 de marzo de 2012

¡ESPAÑOL!, LEE Y DIVULGA. ESTO ES LA LEGIÓN


FOTO: www.blogs.antena3.com
Hoy no escribo yo. Lo hace el coronel Demetrio Muñoz, jefe de la ASPFOR[1] XXX, que como todos los coroneles que le precedieron en el mando de los tercios de la Legión, da a conocer los hechos de armas sobresalientes, las bajas y las recompensas de su unidad mediante su publicación en la orden.
 En este caso, la orden número 38 de la base “Ruy González de Clavijo”, en Qala i Naw (Bagdhis), fechada el 12 de marzo de 2012 y convertida en anexo a la orden número 74, de fecha 14 de marzo de 2012, de la base “Álvarez de Sotomayor”, en Viator (Almería), sede de la Brigada de la Legión.
Transcribo literalmente[2]:

ARTÍCULO PRIMERO. Felicitación. Con motivo del combate acaecido el pasado día 7 de marzo de 2012, en las proximidades del COP “Bernardo de Gálvez II”, quiero felicitar a los componentes de la IIIª Sección de la TF 1ª Legión, por su meritoria actuación, en especial, la del personal que se relaciona a continuación:

-TENIENTE R.P.G., Jefe de la IIIª Sección. Reaccionó de forma ejemplar, actualizando información al PC de la TTF 1ª Legión continuamente, con datos oportunos y exactos. Dirigió el fuego de sus Pelotones, distribuyendo los fuegos propios y solicitando apoyo del Pelotón de Morteros para hacer frente al fuego enemigo. Mantuvo la calma, transmitiéndola a sus subordinados. Coordinó la evacuación del herido, y realizó el repliegue de forma ordenada y coordinada.

-SARGENTO J.M.R., Jefe del 3er Pelotón. En cuanto recibe información sobre un hombre suyo herido en el cuello comprueba que su pelotón responde al fuego, realiza fuego rápido de supresión y abandona su pozo bajo fuego enemigo para atender personalmente al herido, que se encontraba 40 metros al sur. Mantuvo la calma en todo momento y la transmitió a sus subordinados. Su actuación en la atención de las heridas de uno de sus hombres, cortando una abundante hemorragia bajo fuego enemigo, fue determinante para salvarle la vida.

-CABO 1º J.G.S., Jefe del Equipo de Tiradores de la Compañía. Suprimió los orígenes de fuego enemigos realizando fuego de Barret y de FUSA, designó objetivos al Jefe de Sección, corrigió el fuego de mortero Comando y de mortero de 81mm. Atendió a su binomio (observador) cuando quedó cegado por la tierra a consecuencia del fogonazo del Barret. Mantuvo la calma en todo momento, siendo su actuación fundamental y clave para hacer frente al enemigo.

-CABO 1º J.G.O., Jefe del 1º Pelotón. Realizó de forma precisa fuego de mortero Comando contra dos objetivos, uno con puntería indirecta y otro con puntería directa, exponiéndose al fuego enemigo para realizar fuego con eficacia, dirigiendo el fuego de su pelotón para que se le apoyase cuando se exponía para tirar con el mortero. Saltó de su posición, avanzando al descubierto para ocupar una mejor posición de tiro con el mortero. Colaboró en la evacuación del herido, manteniendo la calma en todo momento.

-CABO F.C.I., Jefe de Escuadra, tirador de MG-42. Realizó fuego eficaz contra tres orígenes de fuego enemigos, manteniéndose firme sobre su ametralladora sin cesar en su apoyo en ningún momento. El Jefe de Sección personalmente observa como el fuego de su ametralladora cae sobre un insurgente a 250 m. Designó al Jefe de Sección los cuatro diferentes orígenes de fuego enemigos. Informaba del consumo de munición, dosificando los últimos 250 cartuchos, haciendo fuego sólo contra objetivos claramente identificados. Mostró un total control de la situación. El fuego de supresión que proporcionó, posibilitó la atención del herido.

-C.L. I.C.C.. Fusilero del 3er Pelotón. Herido en los primeros segundos del combate, mantiene la calma y pide a su Jefe de Pelotón que le deje solo y acuda a su puesto nuevamente. Cuando su Jefe de Sección le decía que estuviera tranquilo que se iría a España a ver nacer a su hija, respondió que eso no le importaba, que lo que quería era seguir allí, en su puesto. No perdió en ningún momento la compostura, evitando ser un problema más en aquella situación.”

www.abc.es   FOTO: Mikel Ayestarán
Como legionario que soy –aunque no esté allí destinado en este momento, la Legión marca tan profundamente que se es legionario para siempre–  me enorgullezco de compartir con ellos Credo y Ejército. Hoy, mientras que los grandes titulares hablan de recortes, de huelgas, de impuestos y salarios, cuando lo común es que “todo el mundo vaya a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”, donde el que más grita es el que más debería de callar, hoy, digo, hay un puñado de legionarios que defienden su “blocao” a la antigua usanza, tiro a tiro y con la templanza de los valientes. Sin levantar más polvo que el que produce el disparo del Barrett, más ruido que el tableteo preciso y constante del “cabo-máquina” y las explosiones de las granadas de 60 y 81 milímetros, sin más voces y gestos que los necesarios para dirigir a una unidad bien instruida. Y algún juramento, para dejar claro al talibán que son españoles los que se defienden. Como en otras ocasiones, poco o nada de esto llega aquí[3].

D. TOMÁS PALLÁS SIERRA (www.lalegion.es)
Fue otro coronel del Tercio Sahariano “Don Juan de Austria”, 3º de la Legión, mi Tercio, el que dijo un 20 de septiembre de 1976: 
No somos mercenarios porque nada pedimos, somos monjes de una mística legionaria que en el servicio, sacrificio y muerte, hemos encontrado la satisfacción de conciencia en nuestra entrega al ideal de España.
La Legión, poesía de vida, forma de ser y estilo de una ética, sólo alberga en su seno a hidalgos de leyenda y quijotes de quimeras, porque los que hacen culto al “becerro de oro” no nos pueden comprender, porque no son capaces de entender ni la rima ni la partitura de la vida legionaria.
A vosotros caballeros legionarios que habéis sabido elevaros sobre la materia y hacer culto a los ideales patrios, yo os felicito, con la devoción y el derecho de ser el primer legionario de este Tercio.”[4]

www.periodistadigital.com
Sí, la Legión siempre será la Legión. Seguirán defendiendo su “blocao” allí y trabajando “por la sordi” aquí, impasibles a los odios de unos y la indiferencia rastrera de otros. Seguirán con la cabeza alta, la mirada recta y noble, el pecho y corazón abiertos, el paso largo, decidido y la pisada fuerte. Sabrán, porque lo llevan grabado a sangre y fuego, lo que una vez les dijo el coronel Yagüe:


Os merecéis todo, pero no esperéis nada”.


[1] ASPFOR: Afghanistan Spanish Force. Agrupación formada sobre la base del Tercio “Don Juan de Austria”, 3º de la Legión y la contribución de otras unidades de la BRILEG.
[2] Únicamente he sustituido los nombres por las iniciales por razones obvias.
[3] Recomiendo desde aquí un blog: es http://blogs.antena3.com/blog-legionario del periodista Miguel Temprano. Lo he descubierto por casualidad y es un bonito punto de encuentro para la hermandad legionaria ahora que están desplegados en Afganistán.
[4]  El discurso fue pronunciado por el coronel don Tomás Pallás Sierra en la formación que tuvo lugar en el acuartelamiento que esta unidad tenía en Puerto de Rosario (Fuerteventura) con motivo del LVI Aniversario de la Fundación de la Legión. Don Tomás Pallás Sierra es una figura excepcional en el historial del Ejército de Tierra. Inició su vida militar como soldado voluntario, a los 16 años, y por su valor en combate fue recompensado con la Medalla Militar Individual. Fue fundador de la Escuela Militar de Montaña y de las Tropas Paracaidistas. Mandó la V Bandera, los Tercios 3º y 4º, y fue subinspector de la Legión. Alcanzó el empleo de teniente general.

miércoles, 22 de febrero de 2012

SONGS SUNG WITH HEART


Two articles in a row written in foreign languages are too much. But yesterday, a friend of mine sent me a link with a video from the United Kingdom. It’s only a song, perhaps it’s not the best one, but its singularity is that military wives sing it. Gareth Malone, a TV chorister, formed the choir. He managed to bring together one hundred women while their husbands, based in Chivenor and Plymouth, were serving in Afghanistan. They’re abroad fighting  to protect, as their wives’ T-shirt shows, Queen & Country. Striking!

The name of the song is Wherever you are, music composed by Paul Mealor[1] and lyrics composed of words and poems from letters between themselves and their deployed partners. It became the UK's Official Christmas number one[2] of 2011, having sold an astonishing, at least for me, 556,000 copies in the week leading up the Christmas, more than the rest of the Top twelve combined. Its title was inspired by words engraved on a bracelet that a Royal Marine gave his wife before leaving for Afghanistan. Nothing has been heard about it in Spain (only some isolated bloggers…).

Samantha Stevenson
PHOTO: www.dailymail.co.uk
But, the more I read, the more surprised I am. Profits are going to the Royal British Legion (RBL)[3] and the Soldiers, Sailors, Airmen and Families Association (SSAFA)[4]. Even the Government has been involved waiving VAT on each purchase of the song.  Only there’s something I didn’t understand at all: The campaign launched by Internet ‘trolls[5]’ who have called Samantha Stevenson, the soloist star of the choir, ‘vile and disgusting’ due to her tattoos[6]. I can only tell you, dear Mrs. Stevenson, don’t let it get to you. There’re lots of cowards on the Net. Look after your children, wait for your husband to return (I hope he is already at home) and, please, keep on singing!

Yes, it’s true; this song touched me deeply. Sometimes, I envy Americans, Canadians, Australians, British, French…their sensitivity to their soldiers. Now, when I’m about to deploy for a six-month tour of duty in Afghanistan, those voices have shaken my heart. Of course, I’ve bought their CD[7]…But don’t get confused…¡Gibraltar Español!




[1] He was described by the New York Times as one of the most important composers to have emerged in Welsh choral music. He was the composer of Prince William and Kate Middleton’s royal wedding (motet Ubi caritas was performed at Westminster Abbey).
[2] The song ‘Wherever you are’ beat its closest rival –the single by X Factor winners Little Mix – by five to one. I honestly doubt this kind of things could happen in Spain. 
[3] The Royal British Legion provides welfare to the whole Armed Forces family - serving, ex-Service and their dependants. They also campaign on issues affecting Service people, are the custodian of Remembrance, run the Poppy Appeal and are one of the UK's largest membership organizations. www.britishlegion.org.uk
[4] They are the UK's oldest Armed Forces charity. They provide practical help and assistance to anyone who is currently serving or has ever served, even if it was only for a single day. Each year, they support more than 50,000 people in the Armed Forces community. AS stated in its homepage: Because we believe that their bravery, dedication and commitment deserve a lifetime of support. www.ssafa.org.uk
[5] Troll: A person who submits deliberately inflammatory articles to an internet discussion.
[6] Source: www.dailymail.co.uk.
[7] In my dreams is the name of their Album. Actually, I did a pre-order through Amazon.uk because it will be released on 5th of March 2012.

lunes, 13 de febrero de 2012

ILS FONT L'ESPAGNE BRILLER


ALBERTO CONTADOR
FOTO: www.zimbio.com
Je vous connais bien. J'ai de bonnes expériences partagées avec vous: Un mois à l'École Spéciale Militaire de Saint-Cyr avec la promotion Lieutenant Tom Morel; des manœuvres à Sisonne et  à Belle-Île-en-Mer; des patrouilles sur les routes de Bosnie-Herzégovine, encadrés dans la division Salamandre; quelques visites et exercices de cadres à l'Ecole Militaire à Paris et beaucoup des réunions au Quartier Général de L’Eurocorps à Strasbourg. Même, j’ai reçu la Médaille de la Défense Nationale (Échelon Or).

PAU GASOL
FOTO: www.interbascket.net
Par conséquent, je ne vais pas commettre l’erreur d’identifier la France avec le troupeau des cochons qui traînent nos figures du sport dans la boue au CANAL +. J’ai d’amis français et des collègues militaires qui connaissent et respectent bien L’Espagne. Et moi-même, je respect et, pourquoi pas, j'aime bien la France (bien que quelque fois, quand je lis l'Histoire, je me mettre en colère...).



   
RAFA NADAL
FOTO: www.canisportblog.com
Mais, fait la clarification, vôtres compatriotes du CANAL + ont dépassés les bornes une fois de plus. Donc, en plus de les envoyer se faire foutre, je veux rendre mon petit hommage à Contador, Nadal, Gasol, Casillas, etcetera. Tous les espagnols qui ont fait réalité le slogan, conçu par NIKE aussi, être espagnol n’est plus une excuse, c’est une responsabilité.


  Écoutez et apprenez!







domingo, 5 de febrero de 2012

EL VALOR DE LAS PALABRAS


ROCROI, EL ÚLTIMO TERCIO. DE AUGUSTO FERRER-DALMAU
FOTO: www.ferrerdalmaunoticias.blogspot.com

No sé lo que pasaba por la mente de Luis de Oteyza[1] cuando escribió su poema “La vuelta de los vencidos” pero siempre he terminado su lectura con cierto desasosiego. Como soldado, disfruto de la Historia militar, especialmente la española. La narración de nuestras victorias e, incluso, de nuestras derrotas, siempre que aparezcan en ellas destellos de heroísmo, me hacen sentir un profundo orgullo de ser lo que soy. Me da igual si se trata de un cabo y cuatro “gorilas” en un “blocao” en mitad del Rif o de todo un ejército en los campos de Rocroi. En ambas situaciones, simple victoria o derrota heroica, e independientemente del número o tamaño de la unidad, veo implícitas gran parte de las virtudes militares, colectivas e individuales.

PRISIONEROS ALEMANES DURANTE LA 2ª GM
Sin embargo, la derrota gris; la retirada, que no el repliegue, no confundamos los términos[2]; la rendición o la capitulación, son situaciones que, desde mi punto de vista y espero no experimentarlo nunca, deben marcar de por vida a un militar. Máxime cuando tu posición te convierte en un simple “soldado de línea”, peón sacrificable en pos de una decisión estratégica, política o, simplemente, de un cúmulo de desgraciadas circunstancias.

El poema en cuestión dice así:

"Por la estepa solitaria, cual fantasmas vagarosos,
abatidos, vacilantes, cabizbajos, andrajosos,
se encaminan lentamente los vencidos a su hogar,
y al mirar la antigua torre de la ermita de su aldea,
a la luz opalescente que en los cielos alborea,
van el paso retardando, temerosos de llegar.

Son los hijos de los héroes que, en los brazos de la gloria,
tremolando entre sus filas el pendón de la victoria,
regresaron otras veces coronados de laurel.

Son los hijos, la esperanza de esa raza poderosa
que, los campos fecundando con su sangre valerosa,
arrastraba siempre el triunfo amarrado a su corcel.

Son los mismos que partieron entre vivas y clamores,
son los mismos que exclamaron: ¡Volveremos vencedores!…
Son los mismos que juraban al contrario derrotar,
son los mismos, son los mismos, sus caballos sudorosos
son los potros impacientes que piafaban ardorosos
de los parches y clarines al estruendo militar.

Han sufrido estos soldados los horrores de la guerra,
el alud en la llanura y las nieves en la sierra,
el ardor del rojo día, de las noches la traición;
del combate sanguinario el disparo, la lanzada
—el acero congelado y la bala caldeada—
y el empuje del caballo y el aliento del cañón.

Pero más que esos dolores sienten hoy su triste suerte,
y recuerdan envidiosos el destino del que muerte
encontró en lejanas tierras.

Es mejor, mejor morir,
que volver a los hogares con las frentes abatidas,
sin espadas, sin banderas y ocultando las heridas,
las heridas que en la espalda recibieron al huir.

A lo lejos el poblado ya percibe su mirada:
¿Qué dirá la pobre madre? ¿Qué dirá la enamorada
que soñaba entre sus brazos estrecharle vencedor?
¿Qué dirá el anciano padre, el glorioso veterano,
vencedor en cien combates? ¿Y el amigo? ¿Y el hermano?
¡Callarán avergonzados, si no mueren de dolor!…

Y después, cuando a la lumbre se refiera aquella historia
del soldado, que al contrario disputando la victoria,
en los campos de batalla noble muerte recibió;
y los viejos sus hazañas cuenten luego, entusiasmados,
se dirán los pobres hijos del vencido, avergonzados:
¡Los valientes sucumbieron y mi padre regresó!…

Tales cosas van pensando los vencidos pesarosos,
que, abatidos, vacilantes, cabizbajos y andrajosos,
caminando lentamente, se dirigen a su hogar;
y al mirar la antigua torre de la ermita de su aldea,
a la luz opalescente que en los cielos albores
van el paso retardando, temerosos de llegar."

MILITARES ESPAÑOLES EN CUBA. 1898
FOTO: www.kalipedia.com
El poema refleja, para mí, todo aquello que no querría sentir jamás. Todos los miedos, terrores más bien, que pueden adornar mis peores pesadillas de soldado. Pero no sólo me incomoda la lectura del fracaso profesional que refleja en los vencidos, sino también el ver cómo sus circunstancias, buscadas o impuestas, les conducen a un fracaso mucho peor, el social, familiar y personal. Son, sin duda alguna, coletazos de actitudes vividas en otros tiempos y ya espero que desaparecidas, pero que siguen indelebles en la memoria colectiva de nuestras Fuerzas Armadas. Sería fácil recurrir al ejemplo norteamericano de Vietnam pero, si tuviera que ponerme a escribir sobre ello, hablaría del trato que nuestra sociedad dio a los veteranos del llamado Desastre del 98.

FOTO: www.faabis.com
Por ello, por el maltrato moral que conlleva, me subleva cuando alguien quiere colocar a nuestros militares, colocarnos, injusta y gratuitamente en esa posición de derrota. Intentar que sintamos la sensación del vencido aún sin serlo. Gente que se considera por encima del bien y del mal, que desconocen el mundo de la milicia y lo que significa la disciplina en su acepción más amplia. Gente que emplea la terminología alegremente, sin tener en cuenta que no somos mas que ese “soldado de línea” del que hablé antes.

LEGIONARIOS EN IRAK. 2004
FOTO: www.elpuercoespin.com.ar
La última vez que me acordé de “la vuelta de los vencidos” fue cuando, en abril de 2004, los titulares de todos los medios de comunicación no hablaban de otra cosa que no fuera “la retirada de las tropas españolas de Irak”. Esa omnipresente palabra, retirada, que, sin embargo, en ningún momento fue utilizada por el presidente del Gobierno en su comunicado oficial[3], me hacía hervir la sangre. Los que allí estuvieron, les gustara o no la decisión adoptada por el gobierno entrante, cumplieron su cometido y se replegaron, aunque yo simplemente diría que  “volvieron a casa”, sin una mácula de deshonor. Muy al contrario, su trabajo fue excepcional porque, como he dicho muchas veces, “somos buenos en lo nuestro” y especialmente cuando nos dejan hacer. No me gustaron las declaraciones de determinados altos cargos militares que, en mi opinión, rompieron la neutralidad de las FAS, bien situadas al margen de la “reyerta” política que se montó tras hacerse pública la orden de regreso. Tuvieron su premio de “estómagos agradecidos”; allá ellos con su conciencia. 

SOLDADO ESPAÑOL EN AFGANISTÁN
FOTO: www.diarioya.es
Ahora, la misma canción se repite sobre Afganistán. El mismo cuidado desde el Ministerio de Defensa en no pronunciar la palabra “retirada” o, incluso, “repliegue”, pero el mismo aluvión de titulares en los medios. Por eso quiero desde aquí, dos años antes de que pueda producirse el anunciado cierre total del escenario afgano, con la misma antelación con la que la clase política ha decidido hacer su anuncio, dejar claro (o, quizás, dejarme claro) que no hay “vuelta de los vencidos” que valga. Volveremos a casa, otra vez, con la cabeza bien alta y la íntima satisfacción del deber cumplido.


[1] Luis de Oteyza nació en Zafra (Badajoz), en 1883, y murió en Caracas, exiliado tras la Guerra Civil, en 1961. Fue periodista, escritor y poeta. Ideológicamente se le puede definir como republicano de izquierdas y anticlerical.
[2] Según la Doctrina de Empleo de las Fuerzas Terrestres (Edición 3ª) de 2003, la retirada es la operación retrógrada que se emprende cuando una fuerza propia rompe intencionadamente el contacto con el enemigo y marcha hacia retaguardia, alejándose de él. El repliegue, en cambio, es un movimiento hacia retaguardia llevado a cabo por fuerzas que no están en contacto con el enemigo. Intentaré explicar lo que quiere decir este críptico y a veces enrevesado lenguaje militar. La diferencia entre ambas acciones está en el contacto, o no, con el enemigo. Es decir, la retirada nos la impone el enemigo, bien porque nos impide alcanzar nuestro objetivo, bien porque no nos permite mantenerlo si lo hemos alcanzado o bien porque nos coloca en una situación insostenible desde el punto de vista operativo o logístico. Con el repliegue buscamos voluntariamente situar nuestras fuerzas en una mejor posición para operaciones futuras o adaptar el despliegue a una nueva situación.
[3] En el texto, leído por el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero el 19 de abril de 2004, se utilizaban principalmente las expresiones “vuelta a casa” y “regreso de las tropas”.  Después de esta primera declaración, sí se utilizó por parte de nuestros políticos la palabra retirada en varias ocasiones. Una irresponsabilidad, pero que ya no sorprende a nadie, viniendo de la “casta” de donde viene.

domingo, 4 de diciembre de 2011

OCHO AÑOS SIN "GOLIARDO"

Carlos era mi amigo. Nos presentaron una noche en Madrid y acabamos de madrugada brindando por la Legión con chupitos de burbon. El era un señor cadete de segundo curso en la Academia General Militar y yo un opositor sin pena ni gloria; sin embargo, conectamos enseguida. Al final de la noche me dio una “colleja” cariñosa y, sacando sus llaves de un llavero legionario desconchado, me dijo: “Era de mi padre; cuando ingreses, me lo devuelves”. Sí, ya sé, exaltación de la amistad y todo eso, pero para mí fue algo especial. Con el tiempo intenté devolvérselo varias veces pero nunca me lo admitió. Un 29 de noviembre de hace ocho años moría, pistola en mano, en una carretera de Irak. Hace unos días, el 29 de noviembre de 2011, mientras jugueteaba con su llavero en mi bolsillo, me prometí dedicarle estas líneas. No son totalmente nuevas, están escritas sobre la base de un mensaje que mandé el día después de su muerte a unos cuantos conocidos, emocionado y, a la vez, indignado por cómo se estaba tratando su muerte. No es un informe pericial. Incluso puede que tenga errores que el paso del tiempo ha ido desvelando. Me da igual. No era, y es, más que el recuerdo a un soldado querido y admirado. Ahora, sin que el tiempo haya disminuido un ápice mis sentimientos por aquellos hechos, quiero rendir público homenaje a Carlos, mi amigo, y a los que le acompañaron en su muerte. Porque nosotros no olvidamos a nuestros muertos.

Instalaciones de la Brigada Plus Ultra en Irak (FOTO: www.fotosmilitares.org)
El 29 de noviembre asesinaron a siete militares en una emboscada en Irak. Eran agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) pero, ante todo, eran militares y por serlo fueron escogidos, entre todos los voluntarios, para esa misión. Uno de ellos era el comandante Carlos Baró Ollero. Aunque ya nos conocíamos de antes, a mediados de los noventa tuve el honor de convivir diez intensos meses con él. Fue un honor entonces, como lo ha sido todo el tiempo que me honró con su amistad, y lo es ahora cuando, con una punzada en el corazón, intento enlazar algunas frases que sirvan de íntimo homenaje a su memoria. Aquellos fueron los diez meses del Curso de Operaciones Especiales: yo, teniente recién salido de la Academia; él, casi capitán destinado en La Legión. Dicen que el curso envejece tres años al que lo realiza. Puede ser, pero lo que es seguro es que llegas a conocer profundamente las virtudes y miserias de todos tus compañeros como si realmente pasases esos tres años con ellos. Carlos, “Goliardo”, su nombre de guerra, estaba llamado para algo grande. Excepcional en el plano físico e intelectual, respiraba liderazgo y virtudes militares. Era, para muchos de nosotros, el teniente que queríamos llegar a ser. Un “perro de la guerra” de los que te gusta tener cerca cuando vienen mal dadas. Tenía también una curiosa afición: guardaba en un cuaderno citas militares y actos heroicos de nuestra Historia y, sobre todo, de la historia de La Legión. Hoy quiero escribir el relato de su muerte para que pueda unirse, como uno más, al de los héroes que le precedieron.

Eran las fechas previstas para el “reconocimiento en zona” del equipo operativo del CNI que, el siguiente enero, desplegaría en Irak. Circulaban, equipo “entrante” y “saliente”[1], en un Nissan Patrol y un Toyota Land Cruiser blancos[2] desde Bagdag hacia las bases españolas en Diwaniya y Nayaf. Da igual si era tarde o temprano, si la carretera era más o menos segura que la autopista, si no llevaban chaleco antibalas o si debían viajar o no los ocho militares juntos[3]. De lo que estoy seguro es que si personas de su experiencia tomaron esas decisiones, fue porque, sin duda alguna, eran las más adecuadas para aquellas circunstancias. Sin embargo, desde el sillón de casa, la barra del bar o la redacción de algún libelo, cualquier imprudente puede hacer las valoraciones que estime oportuno. Estoy un poco harto de estrategas de salón y tácticos de pacotilla.

Vehículo de los españoles (FOTO: www.elpais.com)
La carretera estaba muy transitada y habían circulado unos ocho kilómetros desde que abandonaron el mercado de Mahmudiya, donde posiblemente les “marcaron”, e iban a entrar ya en la aldea de Latifiya, a unos 30 kilómetros al sur de Bagdag. No vieron, o no les dio tiempo a reaccionar, a un Oldsmobile[4] blanco que, a gran velocidad, les adelantó y ametralló los dos vehículos desde las ventanas de la derecha. Primero al Nissan que iba más retrasado y, unos diez segundos después, al Toyota que circulaba en cabeza. El conductor del primer todo-terreno, Alfonso, murió en el acto y el coche acabó en un barrizal en la cuneta derecha. El conductor del segundo vehículo, Alberto, fue herido de muerte también, así como el agente que viajaba en el lado trasero izquierdo. Carlos, que iba de copiloto, logró hacerse con el control del coche, avanzar unos cientos de metros y pararlo en el arcén cerca del primer vehículo. Se calcula que este primer ametrallamiento dejó a cuatro de los agentes fuera de combate, muertos o muy graves.

FOTO: www.elpais.com
Carlos y José Sánchez Riera, descendieron del segundo todo-terreno y se dirigieron a auxiliar a los posibles heridos. Podían haber continuado, haberse puesto uno de ellos al volante y salir zumbando. Incluso agruparse con los que quedaban indemnes e intentar romper el contacto a pie. Nadie les habría reprochado nada, pero no olvidemos que eran militares y como tales actuaron. Habían entrado de lleno en la “zona de muerte” de una emboscada y empezaron a recibir un intenso fuego desde unos edificios cercanos. Fusiles Kalashnikov, una ametralladora PKS y granadas de RPG-7 contra pistolas Stern de 9 mm. y un subfusil Ingram M-10 que, a causa del barro, se les encasquilló. Corrieron hacia la cuneta izquierda, como pudieron se parapetaron[5], y repelieron el fuego. Sólo uno de los ocupantes del Toyota, el primer vehículo, logró llegar a esa cuneta. Carlos hizo una primera llamada a Base-España desde su Thuraya[6]. A continuación llamó al CNI en Madrid e informó con detalle de las bajas, solicitando apoyo y medios aéreos para la evacuación. Tres helicópteros Superpuma despegaron de Base-España, a unos 150 kilómetros de su posición, en un intento desesperado por evitar el desastre. La comunicación se cortó. Sólo quedaban tres con vida, probablemente alguno de ellos ya herido.

Carlos se dirigió a sus compañeros y les ordenó que cruzaran la carretera e intentaran buscar ayuda, que él les cubriría. Estoy seguro de que sabía ya lo que le esperaba, con su pistola reglamentaria por todo armamento y corto de munición, lo asumió con el valor de los escogidos. Los dos militares empezaron a correr y uno de ellos cayó muerto a los pocos metros; el otro, milagrosamente, logró salvar su vida. Habían pasado quince interminables minutos y Carlos, seguramente ya herido de muerte, realizó una última llamada al CNI. Dio sus coordenadas exactas e informó de que les estaban matando. No consiguió terminar. Alguna de las ráfagas que el operador pudo oír al otro lado del teléfono dio en su objetivo.

VEC de la Plus Ultra en Irak. (FOTO: lckilgore.blogspot.com)
A unos diez kilómetros se encuentra una de las bases de la 82 División Aerotransportada norteamericana. Un policía iraquí avisó de que había una manifestación en la carretera. El teniente coronel Pete Johnson envío una compañía pero cuando llegaron sólo pudieron hacerse cargo de los cadáveres. La escena era dantesca[7]. Los cuerpos habían sido ametrallados y ardían esparcidos por la zona     –hizo falta el análisis de ADN para identificarlos–. Cuando llegaron los Superpumas españoles era ya noche cerrada. Habían estado buscando a ciegas y sólo encontraron los dos vehículos calcinados.  Después de treinta años, España volvía a tener bajas en combate y un grupo de militares volvía a abrir la puerta grande de la Historia.

Me dolió, como a toda la familia militar, la forma en la que el funeral se ofició en el CNI. No porque limitasen a ocho personas por caído las que podían entrar en la improvisada capilla. No porque al resto los metiesen en el salón de actos con una pantalla gigante, como si fuera un concierto, por miedo a cualquier tipo de escándalo reivindicativo. No porque eliminasen toda referencia militar en la ceremonia, apenas unas palabras del capellán. No porque les condecoraran públicamente con la orden al mérito civil y, un tiempo después y por lo bajo, con la cruz al mérito militar con distintivo amarillo. No por todo eso, sino por ver cómo la política puede llegar a corromper hasta lo más sagrado[8].

Después del funeral, a Carlos se le enterró con un gorrillo legionario sobre su ataúd, rodeado de sus compañeros militares de uniforme y, por expreso deseo de sus familiares, se cantó el Novio de la Muerte. Y punto. No hubo gritos en contra de nada ni de nadie como se ha publicado. No los hubo porque somos militares y sabemos cuál es nuestra obligación, nuestro deber. Carlos murió como quería, como un auténtico soldado y no con el cuerpo arrugado por los años, con una sonda metida en el culo y mirando, si es que pudiese ver, el techo de un hospital.

Cabo de ametralladora en Nayaf (FOTO: lckilgore.blogspot.com) 
2003 ha sido un año duro para las Fuerzas Armadas. El accidente del Yakolev en Turquía y los distintos asesinatos en Irak han golpeado nuestro corazón y nuestras conciencias. Es curioso ver cómo la visión de la muerte clarifica las mentes. De un golpe desaparecen los perfiles de idiomas, las casas militares, los ascensos, los trienios o el sueldo que no llega, y sólo queda el motivo por el que un día abrazamos la carrera militar: espíritu de servicio, sacrificio y amor a España. Mientras veo cómo alguien es capaz de entregar su vida, pistola en mano, en una lejana carretera de Irak, me pregunto si yo hubiera sido capaz. Nunca rehuí el puesto de mayor riesgo y fatiga pero en ningún momento llegué al limite que separa lo razonable de lo heroico. Ese es el castigo de muchos de nosotros; no saber, todavía, si tenemos el valor para cumplir lo que un día juramos al besar la Bandera. Yo sé que me gustaría actuar y morir como lo hizo Carlos pero sólo sabré si soy como él cuando ya sea demasiado tarde.
Monumento a los caídos en Irak en el CNI



[1] Los salientes eran los oficiales Alberto Martínez y Carlos Baró y los suboficiales Luis Ignacio Zenón y Alfonso Vega. Los entrantes, los oficiales José Merino Olivera y José Carlos Rodríguez Pérez y los suboficiales José Lucas Egea y José Manuel Sánchez Riera.
[2] He leído en algún lado que en lugar de un Toyota Land Cruiser blanco era un Chevrolet Tahoe azul. Dejo aquí constancia, aunque no creo que sea un dato significativo. Más importante es que los vehículos no fueran blindados. El CNI ya tenía prevista su sustitución, aunque no llegaron a tiempo.  (Fuente: El País, 29NOV04. Artículo de Miguel González). También he leído que algunos agentes no eran partidarios de utilizar este blindaje en Irak por el aumento de peso que suponía y la pérdida de maniobrabilidad.
[3] El desplazamiento de los ocho agentes a Bagdag, acreditación en Camp Victory y entrevistas en la Coalition Provisional Administration (CPA) incluidas, fue expresamente aprobada desde Madrid (Fuente: El País, 29NOV04. Artículo de Miguel González).
[4] Como antes, también se habla de un Cadillac.
[5] Un testigo, citado por la agencia AFP, declaró: “No tenían dónde parapetarse, pero estuvieron resistiendo cerca de un cuarto de hora, antes de ser abatidos y de que cesaran los tiros” (Fuente: El Mundo, 03DIC03. Artículo de Alfonso Rojo).
[6] Teléfono vía satélite utilizado en las zonas de operaciones.
[7] Antes han pasado por el lugar un equipo de TV de Sky News que filma los coches destruidos y a grupos de adolescentes enloquecidos pateando los cuerpos de los españoles, y una columna polaca que ve los vehículos y los cadáveres pero que, al no ver signo militar alguno, continúa su camino. Los polacos no saben que los restos que están viendo son de los militares con los que han coincidido en Camp Victory esa misma mañana.
[8] El 14 de julio de 2004, el recientemente nombrado Ministro de Defensa, José Bono, en sustitución de Federico Trillo-Figueroa, inauguraba en la sede del CNI, en Madrid, un monumento en memoria de los agentes caídos en Irak, obra de Alberto Corazón. En el mismo acto, el ministro entregaba a las familias las cruces al mérito militar con distintivo rojo que sustituían a las de distintivo amarillo entregadas por el anterior Gobierno. El Real Decreto 1040/2003, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento general de condecoraciones militares, vigente en el momento de los hechos, definía así ambas condecoraciones:
"Distintivo rojo: se concederán a aquellas personas que, con valor, hayan realizado acciones, hechos o servicios eficaces en el transcurso de un conflicto armado o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, y que conlleven unas dotes militares o de mando significativas.
Distintivo amarillo: se concederán por acciones, hechos o servicios que entrañen grave riesgo y en los casos de lesiones graves o fallecimiento, como consecuencia de actos de servicio, siempre que impliquen una conducta meritoria".
La diferencia es clara, igual que la motivación política en la concesión de una u otra.